El Grupo Hospital de Madrid (HM) ha incorporado, por primera vez en España, a su oferta sanitaria, la liposucción asistida por láser (LAL) con SmartLipo MPX, una novedosa tecnología que el Dr. Santos Heredero, jefe del Servicio de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora del Hospital Universitario Madrid Montepríncipe y del Hospital de Madrid Torrelodones, acaba de empezar a utilizar en ambos centros.
Este nuevo procedimiento quirúrgico está basado en la rotura de las células grasas (disrupción de los adipocitos) por el efecto término y fotomecánico de un láser Nd-YAG (SmartLipo MPX) y permite un tratamiento más rápido, efectivo y seguro de la grasa.
La gran novedad de la técnica supone la asociación de dos longitudes de onda de láser 1064 y 1230 nm, lo que permite aprovechar las ventajas de cada una de ellas en la misma intervención: lipolisis y fotocoagulación por un lado y estimulación de colágeno por otro.
A través de una mínima incisión, se introduce en la grasa subcutánea una cánula de 1mm de diámetro, en cuyo extremo se encuentra la fibra óptica que transmite la energía láser. El efecto de esta energía produce la rotura de los adipocitos, licuando la grasa. La sustancia resultante de la destrucción de estos adipocitos se extrae a continuación por medio de una cánula de aspiración. El calor licua la grasa de forma mucho menos traumática que la liposucción tradicional, y el proceso de extracción de la misma, por aspiración, es mucho más rápido. Además de la destrucción de adipocitos, el láser favorece la coagulación de los pequeños vasos del tejido adiposo y estimula la reorganización de colágeno en la dermis reticular. Esto hace que el postoperatorio mejore considerablemente respecto a las intervenciones de liposucción tradicionales, ya que el láser favorece la coagulación de los vasos y se evitan hemorragias y hematomas. Además, las pacientes se sorprenden de que el procedimiento sea prácticamente indoloro”.
Las ventajas respecto de la liposucción tradicional son numerosas. En primer lugar, provoca un menor traumatismo quirúrgico, al provocar la movilización de la grasa por un efecto término y fotónico, no mecánico como la liposucción tradicional. Asimismo, disminuye el riesgo de sangrado postoperatorio gracias al efecto coagulador del láser; el calor coagula los vasos, reduciendo la hemorragia, por lo que se producen menos hematomas. En cuanto a la recuperación postoperatoria, mejora notablemente gracias al citado menor desarrollo de hematomas y escasa reacción inflamatoria, al mismo tiempo que reduce de forma considerable el dolor postoperatorio. Asimismo, el calor favorece la retracción postoperatoria, por lo que se evita el descolgamiento y la flacidez; además, la estimulación de las fibras colágenas mejora la elasticidad, por lo que ayuda a remodelar el cuerpo. Por último, esta novedosa tecnología se puede emplear en zonas con flacidez cutánea en las que la liposucción tradicional está contraindicada, tales como el interior de los muslos o brazos o la papada, gracias a ese efecto de tensado cutáneo.
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